¿Cuándo procede la acción de tutela para obtener el reconocimiento y pago de la pensión de vejez? 

¿Cuándo procede la acción de tutela para obtener el reconocimiento y pago de la pensión de vejez?

la acción de tutela procede para obtener el reconocimiento y pago de la pensión de vejez:

En primer lugar, se debe considerar las situaciones fácticas del solicitante, debe tenerse en cuenta, que la mayor parte de quienes la solicitan son personas de avanzada edad; que se encuentran en circunstancia de debilidad manifiesta (artículo 13 de la Constitución).

En segundo término, ha de demostrarse que el perjuicio sufrido afecta o coloca en inminente y grave riesgo derechos fundamentales de especial magnitud, como, para el caso, la salud, la vida, la seguridad social y el mínimo vital; a tal punto que la natural demora de los procedimientos ordinarios haría ineficaz, por tardío, el amparo específico.

Sólo en tales eventos, la acción de tutela desplaza el mecanismo ordinario de defensa, por no resultar eficaz en tal medida y oportunidad, frente a las circunstancias particulares del actor en el caso concreto, por lo cual tampoco procederá como meramente transitoria, sino definitiva.

Fuente Normativa

(Sentencia T-483-11 / F_ST483_11)

Procedencia excepcional de la acción de tutela para obtener el reconocimiento y pago de la pensión de vejez

“(…) Para reconocer las situaciones fácticas en las que se debe encontrar quien aspire a que la acción de tutela proceda en lo que respecta a la solicitud de pensiones, debe tenerse en cuenta, en primer lugar, que la mayor parte de quienes la solicitan son personas de avanzada edad, que se encuentran en circunstancia de debilidad manifiesta (inciso tercero del art. 13 superior); por lo cual debe otorgárseles especial protección constitucional al momento de analizar la posible vulneración de derechos fundamentales.

En segundo término, ha de demostrarse que el perjuicio sufrido afecta o coloca en inminente y grave riesgo derechos fundamentales de especial magnitud, como, para el caso, la salud, la vida, la seguridad social y el mínimo vital, a tal punto que la natural demora de los procedimientos ordinarios haría ineficaz, por tardío, el amparo específico. Sólo en tales eventos, la acción de tutela desplaza el mecanismo ordinario de defensa; por no resultar eficaz en tal medida y oportunidad, frente a las circunstancias particulares del actor en el caso concreto; por lo cual tampoco procederá como meramente transitoria, sino definitiva. (…)

Lo anterior significa que cuando el debate jurídico verse sobre la legalidad del acto que niega el reconocimiento de una pensión de vejez, se evaluarán los elementos que determinen condiciones de la persona, como su edad, capacidad económica y estado de salud, es decir; todo aquello que permita deducir que el procedimiento ordinario no resultaría idóneo para obtener la protección de sus derechos (…)”

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